Utopía?

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Creemos que el Cannabis debería ser permitido como planta medicinal de cultivo de cualquier jardín, como la Malva, el Romero, la Menta, el Boldo y la Uña de Gato (Uncaria Tormentosa), por mencionar algunas entre miles. Cada uno debería ser responsable de su autoconsumo, y autocultivo de sus plantas. Nadie debería poder venderle Cannabis a nadie, salvo a los farmacéuticos y herboristas u otros autorizados a la compra y venta de plantas medicinales... Por lo menos por unos cuantos años hasta que el mundo aprenda nuevamente a usar la medicina más vieja y conocida que casi fué robada completamente de las entrañas de la humanidad.


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Una Nueva Politica de Drogas es posible

El Prohibicionismo, paradigma que ha guiado las políticas de drogas a nivel mundial en las últimas décadas, se ha caracterizado por su énfasis criminalizador, estigmatizador y represivo para abordar los fenómenos asociados a las sustancias psicoactivas y a las personas relacionadas a ellas, quienes son etiquetadas de “delincuentes” o, en el mejor de los casos, de “enfermos”. De este modo, a pesar que el supuesto bien protegido por las políticas de drogas es la salud de la población, en la práctica, el desarrollo e implementación de dichas políticas no sólo ha estado lejos de cumplir con dicho objetivo, sino que ha generado consecuencias aún peores, incluido la expansión del propio narcotráfico; la clandestinización de las prácticas de consumo de parte de los usuarios -dada la persecución social, cultural y legal que los afecta; la construcción de una visión desintegradora y excluyente del fenómeno; la intervención político, económica y militar en contra de algunos países (ej: Plan Colombia); su utilización como herramienta de control social sobre vastos sectores de la población como los jóvenes y sectores populares; entre otros.
Coherente con este marco general, las políticas de drogas, con sus diversos instrumentos, han tenido como ejes centrales la disminución de la oferta (tráfico) y la disminución de la demanda (consumo de sustancias ilícitas). Y, de igual forma que las políticas internacionales en la materia, Uruguay no ha sido capaz de cumplir con sus propios objetivos definidos. En el caso del consumo, si se comparan los porcentajes de consumo promedio del periodo 1994-2008 de las principales drogas usadas, con la línea base establecida en 1994, éste muestra un aumento para todas las sustancias, legales e ilegales . Algo similar ha ocurrido con el tráfico de todas las sustancias ilegales considerando las cifras de decomisos, y dado que es sabido que la droga incautada representa un porcentaje muy menor de la droga que realmente circula, los mayores decomisos no implican necesariamente mayor eficiencia policial sino más droga disponible en el mercado.
Pero no sólo eso. El actual marco jurídico, la Ley 14.294 con la redaccion que le da la Le4y 17.016 de Drogas, viola garantías constitucionales básicas para un Estado democrático como la presunción de inocencia.

De igual modo, el discurso oficial en materia de drogas ha magnificado cuantitativa y cualitativamente el fenómeno sin trepidar en ocultar o tergiversar la información disponible. Ejemplos de lo anterior es que la connotación de “flagelo” con el cual se suele describir el fenómeno del consumo de drogas ilegales, no se corresponde con la realidad, por otra parte, se le atribuyen daños a la salud que tampoco se encuentran respaldados suficientemente. Según el MSP (Sept. 2008), al uso de drogas ilícitas NO se le atribuye ninguna muerte directa. Del mismo modo, tampoco figura entre los 25 problemas específicos que más afectan al indicador Años de vida ajustados por discapacidad. Contradictoriamente, en el mismo informe se atribuyen al tabaco y al alcohol, dos drogas legales, más de 4.000 muertes al año respectivamente.

Dada la cantidad de evidencia que da cuenta del fracaso de las políticas de drogas prohibicionistas, cada vez son más las personas y organizaciones que exigen un cambio radical de los actuales enfoques, incluidas medidas como la despenalización del cannabis, como lo confirma la declaración de Iniciativa Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, que encabezan los ex-presidentes Cardoso (Brasil), Zedillo (México) y Gaviria (Colombia), en la que parten por reconocer el fracaso de la lógica de la “guerra contra las drogas” (www.drogasendemocracia.org).

En síntesis, las actuales políticas de drogas uruguayas...

• Tienen fundamentos técnicos, científicos y sociales discutibles (se ha tergiversado y manipulado la información disponible; no se ha discutido de manera participativa y democrática; se ha magnificado la realidad de las drogas ilegales y se ha minimizado la de las drogas legales; entre otros aspectos).
• Violan derechos humanos esenciales (derecho a información objetiva, libertades individuales, garantías constitucionales -como la presunción de inocencia-, entre otros aspectos).
• Son ineficaces (no cumplen con sus propios objetivos –disminuir tráfico y consumo; generan problemas peores –clandestinización, desinformación, criminalización y estigmatización de usuarios
• Son ineficientes (están mal enfocadas y generan grandes gastos sociales y económicos al Estado sin resultados positivos).
• Se han transformado en una Herramienta de control social y en nada se relacionan con su objetivo primario, proteger “la salud de la población”.

. Los principales aspirantes oficialistas a la presidencia volvieron a anotar la despenalización en la agenda. Danilo Astori dijo estar “dispuesto a analizar ese tipo de propuestas”, aunque enmarcó la discusión en el objetivo de “lograr un país libre de pasta base”. José Mujica consideró que “vale la pena estudiarlo”, si bien “primero habría que informarse un poco más”.
Lacalle piensa que, si el consumo personal está admitido, debe permitirse el auto cultivo de marihuana con contralor. También coincide con el uso terapéutico para calmar el dolor y en tratamientos para salir de drogas duras.

En medio de tanta exhortación "electoral" al “análisis” y al “estudio”, los candidatos presidenciales esquivan el pronunciamiento de fondo, el que se merece la ciudadanía: decir si presentarían al Parlamento un proyecto que despenalice la venta o la producción Cannabis, y si sancionarían una ley así de ser aprobada. Con su edad y su experiencia, ya tuvieron mucho, muchísimo tiempo para pensar una respuesta por sí o por no, con sus más o menos adjuntos.

 

PROPUESTAS

Principios de una Nueva Política de Drogas:

Que esté centrada en las personas, sus posibilidades y sus contextos, no enfocada en las sustancias, y que promueva una mirada de salud socio-comunitaria –no criminalizadora ni represiva.

Que se sustente y promueva la autorregulación y el desarrollo de sujetos y organismos autónomos y responsables de tomar sus propias decisiones.

Que se construya democráticamente y que respete los derechos humanos y las garantías democráticas elementales de un Estado de Derecho.

Que se sustente sobre la base de la evidencia científica y social contrastada y comparada, elaborada de manera independiente.

Que junto con los esfuerzos por prevenir el consumo de drogas (prevención primaria) -especialmente en la población menor de edad-, y de rehabilitación de personas dependientes (prevención terciaria); asuma y facilite la implementación de medidas flexibles y contextualizadas para prevenir consumo problemático o abusivo de drogas (prevención secundaria: reducción de los daños asociados al uso de sustancias).

Que promueva y facilite la participación de usuarios en la elaboración de Políticas, Planes y Programas sobre drogas.

Que Uruguay asuma una posición autónoma y crítica frente a los organismos internacionales relacionados a drogas. Y fomente una mirada regional bajo estos nuevos paradigmas.

 

Algunas Medidas Concretas, Urgentes, Necesarias y Posibles:

Modificar el artículo 3º de la Ley 14.294 con la redaccion que le da la ley 17.016 de Drogas (especialmente en lo referido a la penalizacion al autocultivo para el uso personal de cannabis).

Hacer uso de la potestad mencionada en el articulo 15º y crear un nuevo método de clasificación de drogas lícitas e ilícitas, por el daño que producen en la salud humana, basada en evidencia científica contrastada (modificar las listas actuales que, entre otras cosas, tiene al Cannabis en Lista 1 como sustancia de alta peligrosidad).

Despenalización del cultivo de cannabis para uso personal.

Regular y facilitar el acceso y uso terapéutico de Cannabis.

Implementación una política agraria que potencie el cultivo de cáñamo industrial, como fundamento de una agricultura más sustentable, ecológica y competitiva.

 

 

 

Autocultivo

 

 

Ahora la gente se organiza para aprender a plantar. Con la lógica de las prácticas semiclandestinas, los novatos suelen encontrarse con militantes en citas ultraveloces e hiperreservadas para hacer cursos intensivos de cultivo durante un fin de semana. Se informan sobre el tiempo de crecimiento de una planta, de seis meses cuando se cultiva al aire libre. Aprenden que las cosechas se hacen en abril y que los procesos de cultivo interior son más veloces: Con semillas de variedades adaptadas al cultivo en interiores e iluminadas con una lámpara de sodio, los seis meses se reducen a cuatro, cada metro cuadrado de plantas puede dar para abastecer a un usuario promedio. El problema con las primeras prácticas son los vecinos: El olor es uno de los temas, sobre todo con alguna de las variedades que se huelen desde los primeros brotes.

Y lo mas importante, el autocultivo , no lesiona la seguridad publica, quita clientes a las bocas de expendio del narcotrafico, y es inigualable como politica de reduccion de daños.

 Plantatuplanta


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